• Cómo preservamos la Vitamina E?

    Los tocoferoles son altamente oxidables, es decir que son muy sensibles al aire y sobre todo ante la presencia de metales como el hierro.

                Se destruyen frente a temperaturas muy elevadas, más de 300º C y durante periodos prolongados de tiempo.

                Son estables tanto en medio ácido como en medio básico, así como resisten al ataque de la luz U.V.

                Para su conservación es necesario que estén en un ambiente privado de oxígeno y no exponer a altas temperaturas

     

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    Efectos tóxicos del tocoferol.

    La toxicidad se considera exclusivamente para la ingesta no-natural o suplementaria. Esto quiere decir que a través de la alimentación no es posible que haya efectos adversos en el organismo. Por ello se la considera una sustancia inocua.

    Una dosis por encima de los 1.000 mg/día (1500 UI), que es el límite máximo de consumo, podría provocar algunos efectos, esto superaría casi 10 veces los requerimientos indicados. Entre ellos se puede citar algunos como diarreas, efectos hemogénicos como hemorragias o anemias y falta de respuesta inmune.

     

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    Cuánta Vitamina E debemos consumir?

    Las vitaminas son sustancias necesarias para el organismo y que el mismo no puede producir, a esto se refiere el término de que son esenciales. Son utilizadas en pequeñas cantidades y el cuerpo es muy sensible ante la falta o disminución de cualquiera de ellas. Por ello se recomiendan niveles mínimos de ingesta para que los mecanismos compensatorios no lleguen a ponerse en marcha, lo que puede provocar daños muchas veces irreversibles.

    La recomendación de vitamina E es para los adultos sanos, a partir de los 19 años, de 15 mg/día y es el mismo para hombres y para mujeres. Éste valor se establece en base a la cantidad necesaria para que no se produzca una destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis) en respuesta a la carencia de la misma. Con una alimentación variada que incluya una porción de aceites vegetales, frutos secos y/o cereales por día, se cubre naturalmente el requerimiento.

    Para los niños, las necesidades van en aumento de la siguiente manera:

                -Lactantes de 0-6 meses: 4 mg/día

                -Niños 7-12 meses: 5 mg/día

                -Niños desde 1 hasta 8 años: 6 mg/día

                -Niños de 9 a 13 años: 11 mg/día

                -Adolescentes de 14 a 18 años: 15 mg/día

    En mujeres embarazadas no es necesario el aumento de las dosis requeridas y en mujeres en periodo de lactancia aumenta levemente llegando a 19 mg/día.

                El valor de 15 mg equivale a 22UI (Unidades internacionales) de vitamina natural y 33 UI provenientes de una fuente sintética. El término Unidades Internacionales hace referencia a unidades de medida utilizadas a nivel mundial a fin de unificar criterios de trabajo.

    Al igual que en el caso de cualquier nutriente las necesidades varían según edad, sexo, situación fisiológica y estados patológicos.

     

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    Fuentes de Vitamina E

    La vitamina E se encuentra principalmente en aceites vegetales obtenidos de: maíz, oliva, soja, girasol, cártamo, maní o cacahuate, aceite de germen de trigo, el germen de trigo por sí mismo también es una fuente adecuada y de muy buena disponibilidad. Otra cualidad destacable de este grupo de alimentos es que contienen grandes cantidades de ácidos grasos esenciales omega 3, a los que se confiere la propiedad de disminuir los niveles de triglicéridos y colesterol malo ( LDL ) en sangre y elevar las cifras de colesterol bueno o HDL, por lo que adquiere un gran rol protector del corazón.

    Los productos a base de aceites vegetales como las margarinas, algunos cereales, nueces, almendras y semillas contienen cantidades apreciables de tocoferoles. Asimismo, los vegetales de hoja verde como espinaca y brócoli pueden contribuir en menor medida al aporte diario destinado a cubrir los requerimientos.

    Los productos procesados contienen menor cantidad de vitamina utilizable que los integrales o sin procesar, ya que ésta se pierde en las moliendas y el procesamiento de las materias primas. Con los avances de la tecnología, en la actualidad se obtienen productos de naturaleza variada, fortificados con vitamina E entre los cuales se encuentran mantecas, leches, yogures y cereales que se incluyen frecuentemente en la alimentación y admiten formas de preparación variadas, de modo que se pueden emplear en numerosas comidas.

    Es importante combinar el aporte de tocoferoles, con otros antioxidantes exógenos, ingeridos mediante los alimentos como son el ácido ascórbico (vitamina C) presente en los cítricos, el zinc presente en las carnes, los compuestos fenólicos que se encuentran en los vinos, chocolates, té, entre otros y la coenzima Q-10 (CoQ-10) que se encuentra principalmente en el corazón de vaca, pescados y coles. Una combinación adecuada potencia los efectos protectores y optimiza los mecanismos de acción.

     

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    Qué es la vitamina E?

    La vitamina E se denomina químicamente tocoferol, pero incluye 8 tipos distintos entre los que se encuentran cuatro tocoferoles (alfa, beta, gamma y delta tocoferol) y cuatro tocotrienoles (alfa, beta, gamma y delta tocoferol). Su estructura química está basada en un anillo llamado cromanol y una cadena de carbonos, que es de disposición variable en los distintos tipos de la vitamina activa (isómeros), lo cual también determina para cada uno de ellos un grado de actividad biológica distinto. El compuesto más activo en el organismo es el alfa-tocoferol, que coincide con la forma natural, presente en los alimentos. El resto, beta, gamma y delta tocoferol, va disminuyendo su actividad orgánica a: 30%, 15% y 1% respectivamente, el organismo prefiere indiscutiblemente a la vitamina natural en una proporción de 2:1.

    Es una vitamina liposoluble (soluble en grasa), junto con la A, la D y la K, por lo tanto sus fuentes alimentarias  naturales corresponden a alimentos ricos en lípidos, sobre todo los de origen vegetal como aceites y semillas.

    Al igual que ocurre con el resto de las vitaminas, comenzó a estudiarse a partir de enfermedades en animales de laboratorio a quienes se les suministraba una dieta a base de manteca rancia. Lo que se observaba en ellos eran grados variables de distrofia muscular y dificultades en la esterilidad, éstos animales no eran capaces de reproducirse eficazmente. La relación entre la vitamina E y la capacidad de producir una descendencia, le otorgó su nombre químico: Tocoferol, donde el prefijo “toco” (tokos en griego) significa nacimiento. A partir de ese momento comenzó a llamarse popularmente vitamina “Anti-estéril”. Esto se mantuvo hasta hace pocos años que comenzaron a tomar mayor importancia sus funciones relacionadas con la belleza.

    Pertenece al grupo de los antioxidantes, dado que es una de sus funciones más destacables y que ha adquirido mayor importancia en las últimas décadas, al ser utilizada en el campo de la belleza retrasando los signos del envejecimiento celular. En la actualidad se conoce más por esta propiedad que por cualquier otra que pueda poseer recibiendo múltiples denominaciones populares como: vitamina de la juventud, vitamina del corazón, vitamina de la belleza, etc. Siempre basándose en su poder antioxidante.

     

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    Vitamina E y su carencia.

     La deficiencia es poco probable por falta de ingesta, se da en casos de fallas genéticas en la absorción de lípidos, enfermedades intestinales que produzcan mala absorción de grasas. También se observa en individuos fumadores, ya que el tabaquismo destruye fácilmente la vitamina E presente en las membranas celulares de los pulmones. Podría citarse además a aquellas personas que practican dietas con muy poca cantidad de grasas.

    Los signos y síntomas  que se manifiestan se relacionan en general con el aumento de la oxidación y pueden ser:

    -Hemólisis: Los prematuros o niños de bajo peso al nacimiento, son especialmente susceptibles a la hemólisis o destrucción de glóbulos rojos, ya que sus reservas de la vitamina son deficientes agotándose rápidamente, a lo que se suma la falta de maduración del intestino que impide una eficaz absorción de la misma. Lo que ocurre durante la hemólisis es que al no haber protección antioxidante para las células, las membranas celulares se debilitan y se destruyen no habiendo completado su periodo de vida media, no llegan a cumplir su función y se produce anemia.

    -Disminución de la función inmunitaria: El sistema de defensa del organismo se ve afectado reduciendo su respuesta inmunológica ante distintos ataques.

    -Neuropatía periférica: Son afecciones del sistema nervioso, que no incluyen al cerebro ni la médula espinal, sino que son distantes a ellos. Se manifiesta a través de debilidad muscular, falta de reflejos y movimientos musculares involuntarios y descoordinados.

                Esto ocurre cuando los niveles séricos de vitamina E son inferiores a 0,4 mg/dl. El intervalo normal de concentración de tocoferoles en el plasma sanguíneo va desde 0,7 mg/dl hasta 1,6 mg/dl y para que comiencen a manifestarse los síntomas éste valor inferior a lo normal debe haberse sostenido durante 5- 10 años. En los niños las manifestaciones aparecen más rápidamente y las consecuencias son más graves que en los adultos.

     

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    Cómo incorporamos esta vitamina al organismo?

    La absorción de los tocoferoles se realiza en las primeras porciones del intestino delgado y necesita de sales biliares y lipasas pancreáticas (enzimas aportadas por el páncreas para la degradación de los lípidos) para que esto ocurra debido a que las vitaminas liposolubles se encuentran disueltas en los alimentos ricos en grasas. El porcentaje de absorción depende de la capacidad del organismo para absorber las grasas en las que viene disuelta, y gira alrededor del 20-40% de lo que se incorpora con la dieta diariamente.

                Una vez absorbida, determinadas lipoproteínas denominadas quilomicrones la transportan por vía linfática hacia los tejidos y el hígado (porque al ser un compuesto hidrófobo, que repele el agua, no puede ser incorporado directamente a la sangre) y finalmente pasa al torrente sanguíneo y se coloca en las membranas celulares de los tejidos junto a los fosfolípidos, lista para ser utilizada.

                Los factores que intervienen en la absorción de vitamina E son principalmente aquellos relacionados con una mala absorción de grasas, por ejemplo en el caso de enfermedad celíaca, afecciones del páncreas externo como la fibrosis quística o problemas en la producción o excreción de bilis como en las litiasis biliares.

                La vitamina E se puede almacenar en hígado, tejidos adiposos y musculares constituyendo una pequeña reserva orgánica, lo que contribuye a evitar situaciones de carencia. No son muchas las vitaminas que tienen la particularidad de almacenarse, los tocoferoles son privilegiados en éste sentido. Sus niveles plasmáticos dependen de los valores de otros lípidos, a los que se asocia.

                Cuando la ingesta es mayor a las necesidades, el exceso se puede excretar a través de bilis, orina y heces. Por este motivo no es muy frecuente encontrar casos de toxicidad, hipervitaminosis o megadosis, situaciones que difieren entre sí por el nivel de exceso. Por el contrario, cuando las necesidades son mayores al aporte se liberan cuotas de ésta vitamina de sus depósitos para reestablecer los niveles séricos dentro de rangos aceptables.

     

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